Es una grata sorpresa descubrir que he tenido lectores a pesar de lo vacío de este lugar. Desafortunadamente tuve algunos inconvenientes con la cuenta que me impidieron entrar a Blogger y a mi cuenta de Gmail en general, por lo que no podía subir escritos. Así pues, hasta el día de hoy logré solucionar ese conflicto y he venido ha dejar un relato más acerca de todo eso que me consume por dentro.
Quizá sería buena idea empezar por relatar mis inicios sexuales. Es probable que no la mayoría de las personas tengan deseo sexual desde edades tan tempranas como yo, pues mi necesidad de el placer sexual comenzó cuando yo tenía aproximadamente unos cuatro años (tal vez antes pero no tengo recuerdos claros de ello). Hay imágenes borrosas en mi mente, son recuerdos de episodios en un consultorio médico, ahí fue donde comenzó mi experiencia sexual, pues recuerdo que el médico que me atendía generalmente revisaba mis genitales, los tocaba, siempre con el pretexto de alguna irritación, por lo que indicaba que mi madre me aplicara algunos medicamentos y me llevara a revisión. No sé si era normal lo que pasaba conmigo, si realmente tenía algún problema o era un mero pretexto para que el "doctor" pudiera tocarme. Como dije, son sólo recuerdos vagos, no podría afirmar o negar algo de aquellos momentos. Sin embargo sí tengo imágenes claras de cómo en esa misma época yo solía masturbarme, a pesar de ser una niña pequeña, tenía deseo sexual aunque no de la manera en que lo puedo entender hoy, pero necesitaba tocarme, frotarme contra algun objeto repetida y acompasadamente hasta llegar a mi orgasmo, aún cuando en ese entonces nisiquiera tenía idea de que esa explosión deliciosa tuviera un nombre. Sabía que era algo prohibido, tanto así que procuraba hacerlo cuando nadie me veía, y cuando eres tan pequeño es fácil desaparecerte de la vista de los mayores.
Los años pasaron y aquél médico dejó de "atenderme", mis juegos en solitario continuaron a través del tiempo, aunque por lo que recuerdo hubo una temporada en que se volvieron muy esporádicos, pero luego al cumplir 9 o 10 volví a tener la misma necesidad de antaño, la diferencia es que ya no era tan fácil escapar de la vigilancia paterna, y al no disponer de una habitación para mi sola, recurrí a hacer del baño mi santuario de placer. Recuerdo que fue precisamente ahí, ya teniendo unos 12 años más o menos, cuando intenté introducir un dedo en mi vagina por primera vez. Recuerdo perfectamente esa sensación de dolor, un dolor nunca experimentado antes, que me impidió que siquiera la yema de mi dedo índice avanzara. No lo seguí intentando por un tiempo pero la curiosidad era mucha, además sentía en mi la necesidad de introducir algo en esa cavidad de mi cuerpo...
Continuará...
Quizá sería buena idea empezar por relatar mis inicios sexuales. Es probable que no la mayoría de las personas tengan deseo sexual desde edades tan tempranas como yo, pues mi necesidad de el placer sexual comenzó cuando yo tenía aproximadamente unos cuatro años (tal vez antes pero no tengo recuerdos claros de ello). Hay imágenes borrosas en mi mente, son recuerdos de episodios en un consultorio médico, ahí fue donde comenzó mi experiencia sexual, pues recuerdo que el médico que me atendía generalmente revisaba mis genitales, los tocaba, siempre con el pretexto de alguna irritación, por lo que indicaba que mi madre me aplicara algunos medicamentos y me llevara a revisión. No sé si era normal lo que pasaba conmigo, si realmente tenía algún problema o era un mero pretexto para que el "doctor" pudiera tocarme. Como dije, son sólo recuerdos vagos, no podría afirmar o negar algo de aquellos momentos. Sin embargo sí tengo imágenes claras de cómo en esa misma época yo solía masturbarme, a pesar de ser una niña pequeña, tenía deseo sexual aunque no de la manera en que lo puedo entender hoy, pero necesitaba tocarme, frotarme contra algun objeto repetida y acompasadamente hasta llegar a mi orgasmo, aún cuando en ese entonces nisiquiera tenía idea de que esa explosión deliciosa tuviera un nombre. Sabía que era algo prohibido, tanto así que procuraba hacerlo cuando nadie me veía, y cuando eres tan pequeño es fácil desaparecerte de la vista de los mayores.
Los años pasaron y aquél médico dejó de "atenderme", mis juegos en solitario continuaron a través del tiempo, aunque por lo que recuerdo hubo una temporada en que se volvieron muy esporádicos, pero luego al cumplir 9 o 10 volví a tener la misma necesidad de antaño, la diferencia es que ya no era tan fácil escapar de la vigilancia paterna, y al no disponer de una habitación para mi sola, recurrí a hacer del baño mi santuario de placer. Recuerdo que fue precisamente ahí, ya teniendo unos 12 años más o menos, cuando intenté introducir un dedo en mi vagina por primera vez. Recuerdo perfectamente esa sensación de dolor, un dolor nunca experimentado antes, que me impidió que siquiera la yema de mi dedo índice avanzara. No lo seguí intentando por un tiempo pero la curiosidad era mucha, además sentía en mi la necesidad de introducir algo en esa cavidad de mi cuerpo...
Continuará...




